REGISTRO IMAGINARIO

En éste registro se ponen en marcha los distintos imaginarios que el sujeto elabora de acuerdo a su singularidad, son como construcciones que el sujeto elabora sobre sí mismo; también pueden ser prestadas por el medio social o sus antepasados. 
Se puede tratar entonces de imaginarios de seguridad, resiliente, heroico, seductor y otros que van configurando el yo ideal del mismo y su propia imagen. Ésta construcción pasa a ser su creéncia y su figura, tras la cual desarrolla su vida. 
También se trata de la imagen virtual que tengo del otro y todos los otros que configuran mi mundo. Esa imagen propia que tengo estructura la manera en que yo me manejo con la realidad y determina mis preferencias y aversiones. En la red de lo imaginario irrumpen  ilusiones, equívocos y errores de interpretación que deforman lo que percibimos.
El registro imaginario para Lacan es caracterizado por ser consistente, firme y estable y es el que se manifiesta en una imagen que constituye el yo ideal del sujeto y que permanece a lo largo de toda la vida en forma más o menos permanente con algunos retoques. Es lo que  se menciona como el  “uno mismo” caracterizado por el amor propio, motor de la imaginación, del Ideal.


De ahí viene la tesis de Lacan según la cual la adoración del Un-cuerpo es la “raíz de lo imaginario”; el pensamiento no hace nada más que transmitir ésta adoración. Lacan hace del pensamiento una potencia del orden de lo imaginario, “todo lo que pensamos estamos obligados a imaginarlo. Solo que no pensamos sin palabras”

Dice Miller J.A.: “habíamos concebido a la instancia imaginaria como una especie de malla, bolsa que no deja que las cosas se dispersen, una esfera dentro de la cual estamos contenidos, concepción que conduce a la idea de nuestro cuerpo albergando órganos. Es el imaginario consistente.


El imaginario de seguridad ligado a un ideal narcisista, complaciente, autoerótico  (o sea la imagen ideal que tengo de mi mismo) con el tiempo se demuestra ineficaz dado que las identificaciones imaginarias nunca pueden transmitir un programa sexual eficiente, no están a la altura, nunca pueden transmitir como arreglárselas en el momento del sexo; y esto es lo que Lacan llamó “no hay relación sexual”.

 Esto significa que cualquier teoría que se enseñe para el encuentro emocional-sexual  con el otro (partenaire) basada en la certeza de las identificaciones imaginarias (en el intento de compatibilizar el sí mismo de uno con el otro) no funciona, no se pueden evitar equívocos, desencuentros, contratiempos; algo falla  esto es lo que implica la irrupción de lo real sin ley. Es el momento que  surge la angustia traumática, el ataque de pánico como signo del fracaso del Ideal y el embate del súper yo de la época actual, cruel y vengativo que exige gozar a toda costa. De éste modo el sinthome (la singularidad de cada sujeto) será la invención particular de cada sujeto para darse su propio modo de relación al sexo y por lo tanto abierto a la variación y la contingencia. (Belaga G.)

Para Castoriadis lo imaginario consiste en  la producción de imágenes  y de formas,  es un recurso creador. No es un intento de poner un parche a una falta original del sujeto. Es la capacidad de crear y transformar algo; es inseparable de la fantasía, la representación y el afecto. 

En el Seminario 23, “El sínthome” Lacan sostiene: “El ser hablante adora su cuerpo porque cree que lo tiene. En realidad no lo tiene, pero su cuerpo es su única consistencia, mental por supuesto porque su cuerpo a cada rato levanta campamento”.
El cuerpo nos es prestado en un período determinado de tiempo, y luego…se va, vuelve a la naturaleza, la imagen mental  que tenemos de él y nuestro amor propio también.. desaparecen. Nuestra mayor insistencia imaginaria se esfuma,..Es el final.

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