Lo que distingue al discurso del capitalismo es esto: la Verwerfung, el rechazo fuera de todos los campos de lo simbólico de la castración. Todo orden que se emparente con el capitalismo deja de lado lo que llamamos simplemente las cosas del amor.
Quién re-niega de la experiencia de entrar en un vínculo amoroso lo hace, en realidad por temor a sus propios fantasmas imaginarios, y de esa manera evita caer en situaciónes de pérdida o abandono o sea, el vacío insoportable.
Éste discurso ultramoderno impide que el deseo se manifieste dado que la oferta de tecnociencia (juguetes virtuales on line o materiales)se anticipa al mismo anhelo y lo colma de derivados.
Ésta renegación (rechazo fuera de todos los campos de lo simbólico de la castración) del deseo en el "Uno", un ser totalmente solo, autosuficiente,"resiliente", se ve inducido por el discurso ultramoderno o hipermoderno ya no coincide con el discurso social de la civilización.
Dice Jorge Aleman "El discurso ultramoderno ha mundializado el objeto técnico ( y su participación directa en el terror organizado) pero no ha derviado hacia una "civilización política mundial", el fortalecimiento de las identidades religiosas, cultuales, nacionales no efectúa ningún corte en el Uno (individualismo), del discurso hipermoderno".
Lacan caracteriza al discurso capitalista en el Seminario "El Saber del Analista, 1972,: "lo invita a superar sus inhibiciones, y como un hombre o mujer "completos" caen en situaciones adictivas de consumo compulsivo de tecnociencia, alimentos,y en la actual epidemia de pasajes al acto que se observa en nuestros días generalmente mal diagnosticadas.e mal diagnosticadas.
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